AL HABLA CON …. ANTONIO OROZCO


Desde la web Apmusicales destacamos esta entrevista que le han realizado al artista ANTONIO OROZCO

Antonio Orozco estudió telecomunicaciones, pero cerca de los 30, notaba que su vida no le llenaba. Su salto a la música lo dio con éxito y, 15 años después, tras algunos altibajos en su carrera, ha llegado a un nuevo Destino. Así ha titulado su nuevo álbum, el octavo, tras una gira previa en la que inició la transición hacia un sonido más roquero.

PREGUNTA: ¿En qué momento te encuentras actualmente?
RESPUESTA: Perdí a mi padre muy joven y soy agnóstico, no creo en las casualidades, solo que la vida a veces te lo pone más fácil. En lo que sí creo es que este era un destino que tenía marcado, el de hacer un disco mucho más roquero y uptempo, muy hondo en cuanto a letras, es lo más cercano a un desnudo de Antonio Orozco que se puede ver.

P: ¿Qué es lo que más ha cambiado en estos tres lustros?
R: Vivo las cosas con la misma emoción y espero no haber cambiado, lo único es que tengo menos disponibilidad de mi tiempo para cuestiones personales.

P: Precisamente llegas a este punto tras una gira previa llamada Origen
R: Sí, en ella hacía versiones más aceleradas de mis temas y de algunas canciones de Triana y de El Último de la Fila, que es de donde yo vengo. En ese sentido, era un poco como la gira de U2, canciones desde la inocencia, que cuentan de dónde venimos y hacia dónde vamos.

P: ¿Cómo ves la relación de promotores y artistas hoy en día?
R: Me encantaría que la comunicación con ellos fuese más fluida, que entre todos participáramos en la organización del evento, tanto en la promoción, como en el desarrollo y en el seguimiento, que es donde más errores se cometen; también en la propuesta del lugar que se escoge. Se puede ir al Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid, vender 10.000 entradas y que sea el mayor desastre de tu carrera a ojos del promotor, porque caben 15.000. Si ese mismo negocio se hace en Vistalegre y se quedan 5.000 personas fuera sin entrada, entonces parece un éxito abrumador.

P: ¿Qué ha de tener un promotor para confiar en él tu trabajo?
R: A día de hoy puedo presumir de que no he dejado cadáveres. Me rompo la cara por el que sea que ponga la cara por mí a su vez. Pero necesito que las cosas funcionen bien. No soy millonario ni mucho menos. Me gano la vida y tengo a mucha gente trabajando conmigo. Con el tiempo he visto que hay dos tipos de promotores, el que necesita que el concierto sea un éxito para su supervivencia y al que le va tan bien, el que hace tantos conciertos, que las cosas le pueden dar igual. Ese es el fracaso automático para un artista.

P: ¿Adviertes, como han dicho otros compañeros, un perfil más profesional en los promotores más jóvenes?
R: De 2007 a 2010 se quedaron muchos promotores por el camino y los que están llegando ahora son gente que desarrolla los negocios con un grado de inteligencia mayor, sabiendo dónde van, qué quieren hacer y cómo se rentabilizan las cosas. Ahora importa mucho no perder.

P: ¿Recuerdas cuál fue el primer concierto que viste en tu vida?
R: Uno de Camarón y Tomatito en el Poble Espanyol de Barcelona.

P: ¿Y la primera vez que soñaste con subirte a un escenario?
R: Con cinco o seis años, mi juguete favorito era una guitarra que estaba detrás de la puerta del cuarto de mis padres. Viviamos en un piso de 35 metros cuadrados. Teníamos los discos de Medina Azahara, de Triana… Mi padre los ponía y yo tocaba encima sin saber lo que estaba haciendo. Siempre soñaba que estaba encima de un escenario y que la gente cantaba conmigo.

P: ¿Ya entonces era tu meta profesional?
R: Entonces no soñaba con ser músico. Jugué al fútbol casi hasta los 21 años. Llegué a jugar en el Barcelona. Las cosas me iban bien y estudiaba Telecomunicaciones. Seguía componiendo como un hobby y un buen día, con 27 años, mis canciones trascendieron. Hasta ese momento, yo tenía la vida normal de un chico de esas edad, con un trabajo, novia y un piso que me había comprado.

P: ¿Cómo te fue en esos inicios?
R: Hice Varios showcases en discográficas, pero siempre querían cambiarlo todo y yo no dejé que cambiaran nada. Esa fue la clave, que nunca dejé que se inmiscuyeran en mi música. Un día Parrita apareció en el estudio y me llevó a Horus, una independiente. Me preguntaron qué quería y yo dije que desarrollar mi proyecto con mis músicos. Mi primer disco me había costado unos 7.000 euros de ahora. No necesitaba más dinero, lo que sí necesitaba era una nómina. Por mes recibía unas 150.000 pesetas, parecido a lo que cobraba en mi empresa. No quería que mi mujer pensara que era un tarado que lo había dejado todo por la música.

P: ¿Y qué hacías allí?
R: A las 8 de la mañana llegaba a la compañía y llamaba a las radios haciéndome pasar por un trabajador de la empresa para venderles un artista nuevo que se llamaba Antonio Orozco. Yo hasta hacía los paquetes de discos para mandarlos y ayudaba también con los planes de promoción.

P: Así que lo tuyo sí que es empezar desde abajo. Valorarás mucho lo que has conseguido…
R: Mi madre sigue limpiando casas con 67 años. No se me puede olvidar lo que duele ganar un centavo porque por la mañana, con lo mayor que es, se va a limpiar y todos los días me dice que cómo carajo va a dejar ella de trabajar, que el día de trabajar, yo dejaré de dar importancia a lo que tengo.

Antonio Orozco actuará este viernes en Tarraco Arena (Tarragona) y el sábado en la Feria de Valencia. Posteriormente recalará en el Palau Olímpic de la localidad barcelonesa de Badalona (19 de diciembre) y en el Barclaycard Center de Madrid (29 de diciembre).